Hace más de ochenta días comenzábamos la cuarentena o más bien aislamiento social preventivo y obligatorio . Ante el temor y desconocimiento del bicho que nos atacaba nos quedamos recluidos como se nos ordenaba. Quien nos presidía parecía bien asesorado, estábamos a la vanguardia de prevención en relación a otros países y como suele ser entre nosotros, los argentinos, marcábamos camino. Quien no quería entrar en la cuarentena era considerado verdaderamente un loco, que no había comprendido la amenaza; o un asesino, que poco le importaba la vida de los demás, queríamos lincharlo pero no podíamos salir a la calle! Sólo podían intervenir las fuerzas de seguridad, pero si hacían lo que cada uno deseaba nos enojaba. Ésto también muy argentino... En algunos momentos parecía que volvíamos a Malvinas con un: ¡vamos a vencer al bicho! como creíamos que íbamos a vencer a los ingleses... y en otros se asemejaba a un mundial de fútbol: ¡éste sí lo vamos a ganar! ya que los último...